Reseña de Palabras radiantes

✍ Palabras radiantes: la guerra ya está aquí

Después del buen sabor de boca que me dejó El camino de los reyes no he podido resistirme a leer de inmediato el segundo volumen: Palabras radiantes. Tal vez haya sido un error, puesto que también lo he devorado. A pesar de sus casi mil páginas. ¿Qué me ha parecido? Asombroso. Y menos denso que el primer volumen. Aquí te dejo mi reseña de Palabras radiantes, de Brandon Sanderson.

Palabras radiantes, de Branson Sanderson

Reseña de Palabras radiantes

Si en El camino de los reyes Brandon Sanderson nos había ofrecido la verdadera naturaleza de los parshendi y la puñalada trapera de Sadeas ahora lo que tenemos entre manos es una profunda explicación sobre los poderes de los radiantes.

Las extrañas habilidades que Kaladin había desarrollado empiezan a mostrar su potencial. De la mano del antiguo esclavo vamos comprendiendo qué nuevo sistema de magia nos ha traído Brandon Sanderson. Por otro lado, el conflicto en las Llanuras Quebradas evoluciona en Palabras radiantes hacia una auténtica guerra, no la sangrienta competición que vimos en el libro anterior. Eso permite a la trama avanzar por otros derroteros.

Continuamos El Pacto de la Venganza

Ahora es una verdadera guerra. Y eso requiere soldados, cadena de mando y la colaboración de los altos príncipes. No es una lucha al estilo de Los Héroes de Joe Abercrombie, porque ahí todos estaban más o menos unidos. Al menos en su empeño de machachar al rival. En Palabras radiantes antes es necesario forjar vínculos.

De modo que todo se resume a la búsqueda de aliados. Gente que no haya caído en las redes del ladino Sadeas, que realmente quiera hacer honor al juramento de luchar contra los parshendi. No será fácil. Años de competición y codicia no se olvidan con facilidad.

Y es allí donde Dalinar deberá contar con la ayuda de su hijo Adolin, experto duelista, y la inesperada pero bien recibida llegada de Shallan. Entre los tres intentarán forjar alianzas (vínculos, término que luego cobrará importancia) entre los príncipes alezi para poner fin a la guerra. Pero los parshendi tienen su propio plan desesperado, no exento de arcanos peligros, para derrotar a los alezi y poner fin a la matanza de su pueblo.

Mientras tanto, las conspiraciones contra el rey, sobrino de Dalinar, pondrán a Kaladin, nuevo capitán de su guardia de honor, en una complicada situación: honrar sus juramentos o buscar lo cree que es mejor para Alezkar. Todo son ingredientes para una historia épica en Palabras radiantes.

Esta vez hablamos de Shallan

Si en la primera novela de El archivo de las tormentas el esclavo y hombre de los puentes Kaladin era el principal punto de vista ahora es turno de Shallan. Un personaje más académico, más instruido y deseoso de encajar en la alta sociedad alezi a la par que va descubriendo poco a poco sus capacidades interiores.

Junto a ella viaja su spren, Patrón, mucho menos alegre pero tan cómico como Syl (el spren de Kaladin). Con estos dos compañeros de viaje vemos a una muchacha superar obstáculos que ponen en verdadero peligro su vida. Convirtiéndose en algo parecido a un líder a base de medias verdades y la voluntad de fingir hasta que se haga realidad.

Y ese es uno de los puntos fuertes de Shallan en Palabras radiantes: su fortaleza no se basa en una personalidad curtida, sino en su determinación de convertirse en lo que necesita ser en cada momento. La mentira, repetida mil veces, se convierte en verdad. Adoro a Shallan por conocer su propia inseguridad y esconderla incluso de sí misma. Anticipo que se convertirá en un personaje a medio camino entre lo admirado y lo temido.

La infancia traumática

Pese a ser de noble cuna Shallan no lo tuvo fácil. Un hogar con un padre maltratador y asesino, hermanos aterrados de la mera presencia de su progenitor y criados y tutores que huían despavoridos. Fueron años de sobrevivir, de procurar evitar la furia del padre y de rezar que alguien viniera a ayudarles.

Nadie vino. O si lo hizo no fue para salvarles. Los hijos del monstruo tuvieron que hacerlo lo mejor que pudieron, y eso otorga a Palabras radiantes un contrapunto oscuro para la historia épica que se nos narra en la trama principal. No todos los enemigos usan lanzas y espadas.

95% Llanuras Quebradas

Hablar de porcentajes me viene muy bien con Palabras radiantes. Lo estoy leyendo en Kindle Paperwhite y a medida que avanzo páginas parece que no ocurre lo mismo con el progreso del libro. ¡Es enorme!

Y aun así los escenarios parecen muy limitados. Tenemos algo de las Tierras Heladas, un lugar al sur de las Llanuras Quebradas, pero siempre con los campamentos de guerra en mente. Hay breves escenas en otros lugares del mundo, pero empequeñecen con el gran escenario.

Las llanuras Quebradas en Palabras radiantes

En un primer momento pensé que me iba a cansar de tanto repetir el lugar: abismos, puentes y mesetas. Pero no. Sanderson ha profundizado en los detalles, en los campamentos de guerra, las oscuras tabernas y los pasillos de palacio, para añadir subescenarios de gran atractivo que compensan ese escepticismo inicial sobre un abuso de las Llanuras Quebradas en una novela de mil páginas.

Palabras radiantes es aún más épico que su predecesor

Reseña de Palabras radiantes

¿Acaso era posible? Por supuesto. Palabras radiantes es lo que sucede cuando un autor está encantado con su obra y le da más y más cariño. Las batallas adquieren una nuevas dimensiones, conocer a los personajes nos permite profundizar en sus maquinaciones y los entresijos de la alta sociedad alezi se complementa con una perspectiva sobre los parshendi, sus temores y sus razones para ir a la guerra.

Hay páginas y más páginas en este libro, pero todas ellas ofrecen jugosa información. Si eres de los que se atrevió a leer El camino de los reyes ten fe y no desesperes, porque las horas de lectura de Palabras radiantes tiene recompensa. No voy a decir que sea el próximo Juego de tronos, frase facilona que detesto en una reseña, pero sí puedo asegurarte que es una novela de las que no te arrepientes de haber leído y que, años después, quizá vuelvas a leer pese a su enorme tamaño. Así de bueno es Palabras radiantes.

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